Sobre la base del encanto y de la perfección, el diseño arquitectónico del Royce es en su totalidad obra de Girard Olouman. Su inspiración proviene de sus carnets de viaje, de la riqueza y variedad de recuerdos que conserva de hoteles y restaurantes prestigiosos que ha visitado en todo el mundo, de la magia y la voluptuosidad de los lugares visitados. Poniendo el acento en los detalles ínfimos pero preciosos que marcan la diferencia, ha sido capaz de generar un lugar sorprendente y prestigioso.
Su conocimiento sobre el refinamiento, junto a su talento de creador, ofrece hoy a París un establecimiento innovador, un espacio contemporáneo que asocia de manera sorprendente los universos de la moda, de la música y de la restauración.
Desde el jardín japonés hasta los sutiles juegos de luz, Girard Olouman es un perfeccionista que ha puesto todo de sí para que en su establecimiento reine una perfecta simbiosis entre los espacios. La armonía de los colores, la homogeneidad de los volúmenes, todo ha sido pensado para que la estética y el bienestar se encuentren presentes, todo ha sido imaginado para dar total satisfacción a una clientela en busca de serenidad.